Inalando paradigmas.

martes, 8 de noviembre de 2016





La extraño más de lo que mi pecho puede resistir. 
Un reloj en cuenta regresiva que marca paso a paso cada segundo menos para el reencuentro, para mi siguiente muerte. 
El sabor de sus cadera se convirtió en agua bendita, que en una noche me sacio de la sequía de esta y todas la vidas. 
Estar con ella es un regalo divino que se rompe al despertar la mañana. 
Solo el deseo de verla dormir queda desfigurado entre las lagrimas que condenan su partida en cuanto la luz regrese a sus ojos.
Cuanto te extraño amor, extraño tu acento, tus ideas. cuanto extraño sentirme viva

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