Hoy lloro por
los kilómetros.
Por la
tierra, el mar, el dinero, la vida, la realidad.
Hoy le lloro
al azul, al blanco, al verde, al negro y al rojo.
Hoy mi mente
tropezo con la realidad.
Le lloro a un
autobús, a un tren, a un semáforo.
A una calle empedrada,
a las colillas de cigarro en la banqueta,
Le lloro en
silencio, y no cesa, se expande, y me recuerda que te deje.
Te abandone,
no por que yo quisiera, no era mi opción.
Quizá nunca
pertenecí a ti, pero que va, si nunca he pertenecido a algo.
Le lloro al
pasto, a una casita de pizza, a la confusión.
A mi libertad
perdida. Mi mayor tesoro.
Le seguiré
llorando 5, 602 y 680 veces.
Fui
completamente feliz contigo.
Le lloro a un
puñado de bicicletas, al frío, al calor.
Le lloro a tu
olor y tus sabores.
Le lloro a lo
que no pudimos compartir, al río que nunca conocí.
Le lloro a un
hostal, a un parque, a una estatua y a un árbol.
A tus
extranjeros adoptados, que terminan amandote mas que tu propia
sangre.
Por las
noches de fiesta, los bailes, tu música, mi música.
Mis labios,
tus ojos.
Lloro por
sentir nuevamente las risas que el viento me robo.
Por mis pies
tocandote.
Lloro por tu
sentido del humor, tu casitas de muñecas.
Lloro por tus
cuentos de hadas.
Lloro por que
contigo yo era diferente, especial, momentánea y eterna.
Por lo que me
enseñaste a vivir.
Lloro por una
tienda que me recuerde a casa, por los espacios solos.
Por que te
amo y por siempre serás una parte de mi.
Por que vivo
entre mis ayeres contigo y la esperanza de verte en algún mañana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario