Inalando paradigmas.

jueves, 23 de agosto de 2012


Hoy lloro por los kilómetros.
Por la tierra, el mar, el dinero, la vida, la realidad. 
Hoy le lloro al azul, al blanco, al verde, al negro y al rojo. 
Hoy mi mente tropezo con la realidad. 
Le lloro a un autobús, a un tren, a un semáforo. 
A una calle empedrada, a las colillas de cigarro en la banqueta,
Le lloro en silencio, y no cesa, se expande, y me recuerda que te deje. 
Te abandone, no por que yo quisiera, no era mi opción. 
Quizá nunca pertenecí a ti, pero que va, si nunca he pertenecido a algo. 
Le lloro al pasto, a una casita de pizza, a la confusión.
A mi libertad perdida. Mi mayor tesoro. 
Le seguiré llorando 5, 602 y 680 veces. 
Fui completamente feliz contigo. 
Le lloro a un puñado de bicicletas, al frío, al calor. 
Le lloro a tu olor y tus sabores. 
Le lloro a lo que no pudimos compartir, al río que nunca conocí. 
Le lloro a un hostal, a un parque, a una estatua y a un árbol. 
A tus extranjeros adoptados, que terminan amandote mas  que tu propia sangre. 
Por las noches de fiesta, los bailes, tu música, mi música. 
Mis labios, tus ojos. 
Lloro por sentir nuevamente las risas que el viento me robo. 
Por mis pies tocandote. 
Lloro por tu sentido del humor, tu casitas de muñecas. 
Lloro por tus cuentos de hadas.
Lloro por que contigo yo era diferente, especial, momentánea y eterna. 
Por lo que me enseñaste a vivir. 
Lloro por una tienda que me recuerde a casa, por los espacios solos. 
Por que te amo y  por siempre serás una parte de mi.
Por que vivo entre mis ayeres contigo y la esperanza de verte en algún mañana.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario